3 Diciembre 2021, 11:29
Actualizado 3 Diciembre 2021, 11:29

De la etiqueta de "inculto" y "vulgar" a ser reconocido como lengua minoritaria por el Consejo de Europa. El 'estremeñu' o extremeño ha desempolvado sus vocablos, que ahora relucen con "orgullo" en el marketing comercial, resuenan en las ondas radiofónicas y viajan por el universo de las redes sociales, en busca de "neohablantes" que extiendan y normalicen su uso.

Detrás de esta mayor visibilidad se esconde el trabajo realizado en la última década por el equipo del Órgano de Seguimiento y Coordinación del Extremeño y su Cultura (OSCEC), que impulsó el Diccionario y la Ortografía del Extremeño, e imparte charlas en los municipios, a demanda de ayuntamientos e institutos, sobre lo que consideran una lengua, calificación, por otro lado, no exenta de controversia.

Socios de OSCEC y embajadores que la exhiben con honra son el traductor cacereño Aníbal Martín, que divulga el extremeño entre sus cerca de 25.700 seguidores en Twitter, y el periodista pacense Juan Pedro Sánchez Romero, que le ha dado un altavoz en la radiotelevisión pública extremeña.

El estremeñu es una de las tres modalidades lingüísticas que en la actualidad conviven con el castellano en Extremadura, junto al portugués rayano u oliventino y la fala, las tres reconocidas por la UNESCO en su catálogo de lenguas en peligro de extinción porque "su transmisión es solo oral" y esta cadena corre el riesgo de quebrarse, explica a Efe el presidente de OSCEC, Daniel Gordo.

Dentro del "tronco asturleonés" y hablada principalmente en la parte occidental de Extremadura con diversas islas orientales en Serradilla, Orellana o Las Villuercas, además de en algunas comarcas de las regiones españolas limítrofes, sobre todo del sur de la provincia de Salamanca, el habla extremeña "ha ido perdiendo terreno ante el empuje" del castellano, que es la lengua oficial.

Tradicionalmente, las clasificaciones para el extremeño, a juicio de la OSCEC, han sido "erróneas e incluso denigrantes" debido a un conocimiento "sesgado o prejuicioso", pero -sostiene- es "una lengua tan digna como el castellano, el inglés o el francés".

Según Gordo, se estima en 10.000 las personas que hablan estremeñu de forma consciente -fundamentalmente en Garrovillas de Alconétar, Serradilla, Ceclavín y Acehúche, entre otras- aunque se le da una denominación local o comarcal: chinato, poblanchino, hurdano, etc.

En general, pervive en una situación de "diglosia" con otras decenas de miles de personas que lo usan pero sin ser conscientes de ello porque piensan que es "un castellano mal hablado".

Hay gente que dice estar 'arrezíu' (con frío), que se ha hecho una 'pitera' (brecha en la cabeza) o que algo está 'eschangau' (estropeado), porque se lo han escuchado a sus abuelos pero "no sabe de dónde vienen" estas palabras.

También hay desconocimiento respecto al término "castúo" que es una palabra acuñada por Luis Chamizo en su obra "El miajón de los castúos" -de la que ahora se conmemora el centenario- para definir "castizo, mantenedor de la casta de labradores que cultivaron sus propias tierras", aunque al final "se ha hecho popular para designar a la lengua extremeña".

Palramus Estremeñu

El intento de OSCEC de sumar amantes del extremeño, ya tiene su reflejo, por ejemplo, en el éxito del curso "Palramus Estremeñu", organizado por el Consejo de la Juventud de Extremadura y cuyas 150 plazas se cubrieron en tan solo cinco días. Que la situación del extremeño está mucho mejor ahora que décadas atrás cuando permanecía "invisibilizado", incluso con "castigos" en las aulas por su empleo, es algo que nadie duda, pero Gordo recalca que queda camino por recorrer, pasos como la declaración de Bien Interés Cultural de la que goza A Fala -que celebra su vigésimo aniversario- y, en general, aquellos que permitan conquistar "esa demanda social" que lleve a las instituciones a implicarse en su protección.

Sea como fuere, el principal objetivo sigue siendo ganar "neohablantes" para que no se pierda y, en este sentido, los jóvenes tienen un espejo en el que mirarse, el del traductor Aníbal Martín.

La situación del extremeño está mucho mejor ahora que décadas atrás cuando permanecía "invisibilizado

Vive en Barcelona pero en unos meses tiene previsto regresar a Extremadura donde continuará su incansable labor investigadora del extremeño, a la que dedica varias horas diarias. Además de vídeos donde lo habla con naturalidad y fluidez, ahora está difundiendo en redes sociales fragmentos en extremeño de prensa histórica de principios del siglo XX.

Lo suyo fue un descubrimiento personal. Llegó a los 25 años pensando que lo que escuchaba a sus abuelos paternos era jurdano y que lo que aparecía en los textos de Gabriel y Galán o Luis Chamizo "era solo una cosa literaria", que "no hablaba nadie", hasta entender que eran lo mismo y que el 'estremeñu' se hablaba en otros lugares de Extremadura aunque con distinto grado de conservación.

"Cuando desde la escuela -donde se le dedica "un apunte en una página"- no te hacen valorar tu patrimonio lingüístico, tardas muchos años, si es que te das cuenta alguna vez, en comprender que esto es una riqueza", un patrimonio inmaterial que apela a preservar y promocionar de forma intensa desde las instituciones y administraciones como pasos previos para alcanzar en un futuro la cooficialidad, como máxima aspiración.

"Cuando desde la escuela -donde se le dedica "un apunte en una página"

Mientras tanto, Martín seguirá aportando su granito de arena para "dar voz" en el universo digital a las personas mayores que lo hablan -la mayoría con una edad media que supera los 50 años- en aras de que "no se pierda esa cadena de transmisión", porque cree que "estamos en un momento muy crítico". El otro gran embajador es el periodista Juan Pedro Sánchez Romero, quien conduce desde hace tres años el espacio "La Corrobra" en Canal Extremadura Radio, que ya lleva 85 programas.

En esta "reunión de amigos", que es lo que significa su nombre, "se ponen en valor las lenguas autóctonas" de la región y es "la primera vez" en la historia de la radiotelevisión pública regional en la que, "de una forma decidida, sin complejos, se habla con orgullo extremeño", pues su único antecesor en este sentido "Palabras Vivas", de una sola temporada, lo trataba de "una forma dialectológica y no como está considerado, una lengua en peligro de extinción y que hay que recuperar".

"Más allá de que la gente aprenda más o menos palabras o expresiones, al final de lo que se trata es de romper todos esos estereotipos que hemos ido arrastrando de vergüenza y de autoodio en el sentido de qué mal hablamos y qué incultos somos, para dar paso a una nueva forma de ver Extremadura desde el orgullo y la autoestima", manifiesta.

 

En Canal Extremadura Televisión, donde copresenta el programa de actualidad "A esta hora", al principio le observaron con asombro cuando propuso introducir contenidos relacionados con el extremeño, pero después estos han pasado a formar parte de la programación habitual en forma de reportajes, entrevistas u otros formatos.

También son numerosas las iniciativas empresariales que han sucumbido al 'estremeñu' para comercializar sus productos. Desde las gafas de sol 'Jigueras', 'Chacho' y 'Cascandito' de la firma Galferdexign, que lucen artistas como el puertorriqueño Rauw Alejandro, hasta el proyecto 'unamihina', de productos con alma extremeña.

Cristina Sánchez Correa.

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