15 Octubre 2021, 9:52
Actualizado 15 Octubre 2021, 14:37

La Guardia Civil ha desmantelado una importante organización delictiva que se dedicaba a introducir importantes cantidades de hachís en la Península Ibérica. Lo hacían, asegura el cuerpo, tanto por aire como por mar. 

Una operación que se inició en septiembre de 2019, cuando la Guardia Civil tuvo conocimiento de un accidente aéreo de un helicóptero en Marruecos. El piloto accidentado había estado alojado en Sevilla antes de ese accidente, por lo que se abrió la investigación para esclarecer los hechos.

En noviembre de ese mismo año, los agentes frustraron la entrega de un alijo de 420 kilos de hachís transportado en otra avioneta desde Marruecos. Detuvieron a los dos tripulantes que iban a bordo.

Una investigación que pronto empezó a arrojar datos. Entre ellos las medidas de seguridad que tomaban desde la organización. Entre ellas alquilar vehículos a nombres de terceros para evitar que pudiesen implicarles.

Además, descubrieron que el grupo buscaba las aeronaves y los repuestos de segunda mano y que contaban con un grupo de mecánicos de vuelo. Lo que no les fue suficiente para evitar hasta dos accidentes aéreos. El primero, mencionado antes, y el segundo el 9 de septiembre de 2019 en el que falleció un piloto español. Contando las dos aeronaves accidentadas, la organización contó con dos helicópteros y cinco avionetas que escondían en pistas clandestinas, algunas de ellas camufladas como pistas para entrenar a galgos. 

Tenía pilotos españoles, aunque también traían de Latinoamérica, sobre todo de México, pilotos noveles a los que formaban, para lo que utilizaban una avioneta biplaza.

Durante la investigación también se tuvo conocimiento de la otra gran rama de la organización. A través de ella, introducían el hachís por vía marítima. De hecho, el pasado mes de junio, la Guardia Civil detuvo a cuatro personas y se incautaron 750 kilos de hachís y un  vehículo utilizado para su carga en las costas de Huelva. 

Precisamente el cabecilla de la banda fue encontrado en la localidad onubense de Cartaya y residía en una vivienda de lujo. En Sevilla, la Guardia Civil detuvo al jefe operativo. Tras la autorización del Juzgado de Sanlúcar la Mayor (Sevilla), la Guardia Civil llevo a cabo registros en Cáceres, Murcia, Toledo, Huelva y Sevilla, en los que se incautaron otros 120 kilos de hachís. Entre el material incautado está tres armas de fuego, 78.000 euros en efectivo, abundante documentación e, incluso, se desmanteló una plantación de marihuana en la localidad sevillana de Los Palacios. 

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Una operación que se salda con la detención de 41 personas a las que se les acusa de supuestos delitos de tráfico de drogas, tenencia ilícita de armas, contrabando, pertenencia a organización criminal y falsificación de documentos. 

 

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