30 Julio 2022, 12:30
Actualizado 30 Julio 2022, 12:30

¿Quién nos iba a decir que íbamos a ver termómetros a 40ºC en Londres? Pues el mismo que nos iba a decir que veríamos 50ºC en Canadá el año pasado. Nadie en su sano juicio, a no ser estuviésemos viendo una película apocalíptica en televisión durante el horario de sobremesa en el fin de semana.  

Ayer, viernes, se publicó un nuevo estudio de atribución antrópica de la ola de calor que afectó al país británico en los días 18 y 19 de julio. Los resultados van en la línea que me temía: sin la influencia humana en la atmósfera, este evento meteorológico hubiera sido prácticamente imposible.  

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Área de estudio. Fuente: worldweatherattribution.org

Era la primera vez que se pronosticaban temperaturas de 40ºC y que la MetOffice (la Aemet británica) activaba los avisos rojos por calor. No se trataba de una salida errónea del modelo: el martes 19 se alcanzaron los 40,3ºC en Coningsby, en el condado de Lincolnshire, superando la marca anterior de 38,7ºC de 2019. No olvidemos las temperaturas mínimas, más propias del estío extremeño o andaluz: en Kenley, en el condado de Surrey, muy cercano a Londres no bajaron de los 25,8ºC (1,9ºC por encima del anterior récord) en toda la noche.   

Las autoridades británicas activaron planes de prevención no sólo en los sectores de población de mayor riesgo, sino también en aquellos de mediana edad y de personas sanas y en forma.  

Para ver hasta qué punto el Hombre es responsable de este estropicio medioambiental, existe el método de revisión por pares. Es muy empleado por la comunidad científica para dar validez a sus investigaciones. Para ello, los resultados obtenidos son evaluados por profesionales del mismo sector y con titulaciones académicas similares a las de los autores. En éste en particular han trabajado científicos de Sudáfrica, Alemania, Francia, Suiza, Estados Unidos, Reino Unido... entre otros.  

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Periodos de retorno calculados para distintas temperaturas en el parque de Sant James, en Londres. Fuente: worldweatherattribution.org
 

Se procede de la siguiente manera: primero se ejecuta el modelo climático considerando cantidades preindustriales de gases de CO2 y se calcula la probabilidad del evento. Después se actúa de manera similar, pero introduciendo las cantidades actuales dichos gases. Y en estos episodios tan extremos suele ocurrir que la probabilidad resultante de ocurrencia de manera natural es mil, diez mil, en incluso, cien mil veces... mayor que de manera natural

Las conclusiones de este trabajo están en esta misma línea. Se ha concluido que estas temperaturas tan altas se alcanzan 1 vez cada 1000 años. De haber ocurrido en un mundo libre de emisiones, los registros máximos se hubieran quedado unos 4ºC por debajo de los que al final se dieron; es decir, apenas hubieran pasado de los 35.   

Gran Bretaña alcanzó 40,3ºC en el centro de Inglaterra, mientras que en 34 observatorios se superaron los récords anteriores. 

En esos dos días al menos 13 personas murieron mientras nadaban en ríos y en lagos para aliviarse de las altas temperaturas. Los incendios calcinaron bosques, praderas secas y viviendas (41 de ellas en el mismo Londres). Los trenes que se dirigían desde el sur hacia el norte tuvieron que retrasar sus salidas debido a que el calor deformó las vías y hubo averías en el sistema de señalización ferroviaria.  

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Los ingleses se enfrentaron a una ola de calor de temperaturas récord. Fuente: EFE

Por otro lado, varios aeropuertos se vieron obligadas a cerrar debido a daños en las pistas. Las compañías eléctricas enfrentaron cortes cuando el calor quemó sus equipos, muchas escuelas cerraron temprano y los zoológicos lucharon para mantener frescas a las mascotas. Los servicios sanitarios llegaron a recibir hasta 400 llamadas cada hora de personas con dificultades respiratorias y mareos debido al calor.  

Tienes el estudio completo, aquí: https://www.worldweatherattribution.org/wp-content/uploads/UK-heat-scientific-report.pdf 

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