COMERCIO
Las marcas blancas ya dominan seis de cada diez euros del gasto en alimentación
Las enseñas de distribuidor alcanzan una cuota histórica en España impulsadas por el ahorro, la innovación y la mejora de la calidad percibida
Hubo un tiempo en que la marca blanca parecía el "plan B" de los consumidores. Hoy, para muchos hogares, ya juega en primera división e, incluso, ha desplazado a numerosas marcas tradicionales de la cesta de la compra.
El precio sigue siendo decisivo
Las marcas blancas ya representan 61 de cada 100 euros gastados en alimentación en España, una cifra que refleja el cambio de hábitos de consumo de los últimos años. El bolsillo continúa siendo uno de los principales motivos de compra y explica buena parte de su crecimiento.
En muchos carros de la compra, los productos de marca blanca son ya mayoría. Su capacidad para ofrecer precios más competitivos ha consolidado su presencia en categorías donde antes dominaban las marcas de fabricante.
La fidelidad a las marcas resiste en algunas categorías
Sin embargo, el liderazgo de las marcas blancas no es absoluto. Existen productos en los que los consumidores mantienen una fuerte vinculación con determinadas marcas, especialmente en categorías donde la confianza, la tradición o la diferenciación siguen siendo factores determinantes.
Por ello, aunque la tendencia favorece claramente a las enseñas de distribuidor, las marcas tradicionales continúan conservando una posición relevante en algunos segmentos del mercado.
La calidad deja de ser una barrera
Otro de los factores que explica el auge de la marca blanca es la mejora de su calidad percibida. La gran barrera que existía hace años parece perder peso entre los consumidores.
Además del ahorro, la innovación, la ampliación de la oferta y el desarrollo de gamas premium han transformado la imagen de estos productos. Lo que antes se consideraba una alternativa económica se ha convertido para muchos consumidores en la primera opción de compra.
Las marcas blancas ya no son únicamente una herramienta para reducir el gasto. Su evolución ha cambiado la percepción del consumidor y las ha situado como protagonistas de la alimentación diaria, aunque las marcas tradicionales siguen manteniendo un espacio reservado en la cesta de la compra.