El regadío de Monterrubio ya es una realidad y Tierra de Barros no despega
El proyecto de Monterrubio culmina tras cinco años de obras y beneficia a más de 300 regantes, mientras el de Tierra de Barros, previsto para 1.200 agricultores, sigue paralizado doce años después
Los regadíos de Monterrubio y Tierra de Barros representan los dos grandes proyectos agrícolas de Extremadura, aunque su evolución ha sido muy distinta. El de Monterrubio, de menor dimensión, ya es una realidad tras cinco años de obras y da servicio a más de 300 regantes. En cambio, el de Tierra de Barros, mucho más ambicioso y concebido para beneficiar a 1.200 agricultores, continúa paralizado doce años después de su presentación.

En Monterrubio, el agua ha llegado por fin a los campos. Félix Blázquez revisa las gomas para comprobar que el sistema de riego por goteo funciona correctamente en su olivar, una de las más de 300 parcelas, en su mayoría de pequeño tamaño, que ya se benefician del regadío. Un recurso que, según los agricultores, permitirá multiplicar la producción y mejorar la calidad de las cosechas.
Félix Blázquez, agricultor de la Comunidad de Regantes de Monterrubio, asegura: "Yo creo que vamos a triplicar la producción, de coger 4 o 5 mil kilillos yo creo que se va a ir a 14 o 15".
Inversión y consenso en Monterrubio
El presidente de la Comunidad de Regantes Valle del Zújar, José García Dávila, destaca el impacto del proyecto al afirmar: "Se va a notar en un aumento de producción, de calidad de aceite, de rendimiento... un cambio total".
El regadío de Monterrubio se apoya en infraestructuras clave, como la mayor balsa impermeabilizada de España, y culmina un proceso iniciado hace años. El proyecto fue anunciado por Juan Carlos Rodríguez Ibarra, redefinido por José Antonio Monago, impulsado por Guillermo Fernández Vara, y finalizado bajo el Ejecutivo de María Guardiola, siempre con el respaldo mayoritario de los agricultores de la zona.

García Dávila subraya la importancia del entendimiento institucional y social al señalar: "Si la parte que corresponde a los comuneros no hubiera funcionado, esto no se hubiera hecho; si no hubiera funcionado la parte política, tampoco se hubiera hecho".
El bloqueo del regadío de Tierra de Barros
Ese consenso, sin embargo, se ha resquebrajado en el proyecto de Tierra de Barros. En la última década se han aprobado el proyecto de obra, el impacto ambiental y la concesión de aguas, pero las dudas de Bruselas sobre su viabilidad y financiación han derivado en un cruce de reproches entre PP y PSOE que ha acabado congelando el proyecto.
El presidente de la Comunidad de Regantes de Tierra de Barros, Isidro Hurtado, considera que aún es posible reactivarlo y afirma: "Y si ahora es el momento de retomar, pues hay que ponerse a trabajar para que los plazos no se cumplan".

El calendario marca una fecha clave: agosto de 2027. Antes de entonces, la Junta de Extremadura deberá comenzar a invertir en el proyecto para evitar que caduque el permiso ambiental.
Hurtado apela a la capacidad técnica de la Administración y recalca la urgencia del proceso: "Yo confío mucho en los técnicos del servicio de regadío de la administración para poder afrontar este reto, pero hay que hacerlo con urgencia".
El tiempo corre en contra del que está llamado a ser el mayor proyecto de regadío de Extremadura, que afronta lo que podría ser su última oportunidad para resucitar… o secarse definitivamente.


