El impuesto al carbono encarece los fertilizantes y asfixia al campo extremeño
La nueva tasa europea, sumada al alza por el bloqueo en Ormuz, elevará un 15 % el coste de los abonos y amenaza la rentabilidad de las explotaciones agrarias de la región
A la subida de los precios de los fertilizantes provocada por el bloqueo en el estrecho de Ormuz se suma ahora un nuevo frente: el impuesto europeo al carbono. Se trata de un tributo comunitario que grava las importaciones de fertilizantes procedentes de terceros países y que puede encarecer su coste hasta un 15 %.
El campo extremeño ya echa cuentas y los números no salen. La nueva tasa, diseñada para gravar las emisiones en frontera, amenaza con asfixiar aún más a las explotaciones de la región. Solo este año, el precio de los fertilizantes importados subirá ese 15 %, un golpe directo a un sector que trabaja al límite de su rentabilidad.
Menos competitividad para el sector
Las organizaciones agrarias alertan del impacto que esta medida tendrá sobre la competitividad del campo. El secretario general de UPA‑UCE Extremadura, Óscar Llanos, advirtió que "el 50% de los fertilizantes viene de terceros países. Rusia ya impuso un 155% de arancel a estos productos. Si ahora sumamos esta tasa, vamos a seguir encareciendo y vamos a ser mucho menos competitivos".
En la misma línea, el secretario general de La Unión Extremadura, Luis Cortés, reclamó la retirada de estos gravámenes y sostuvo que "que se eliminen de una vez estos impuestos que lo único que hacen es gravar a la agricultura y ganadería española y nos impide ser competitivos".
Un sobrecoste millonario
Las organizaciones agrarias advierten de que el sobrecoste para el campo europeo superará los 39.000 millones de euros en la próxima década si no se corrigen estas tasas. Una inversión en abonos que, recuerdan, es obligatoria para garantizar la supervivencia de los cultivos.
Desde el sector de la distribución, el presidente de la Asociación de Distribuidores de Protección Vegetal de Extremadura, Francisco Javier Naranjo, explicó que se buscan alternativas para reducir el impacto. "A la planta no la vas a poder engañar. Se está intentando hacer otro tipo de estrategias, bien con abonos foliares, que han subido menos; o estrategias en suelo, sembrando menos unidades", detalló.
Impacto en la cesta de la compra
Esta escalada de los costes de producción genera un efecto dominó que sale de las explotaciones y termina llegando al consumidor. Así lo alertó el propio Naranjo, quien señaló que "todo esto se está reflejando y se va a reflejar en la cesta de la compra del consumidor. Las hortícolas están subiendo, el tomate está ya disparado...".
Con el 19 de mayo en el horizonte, el sector confía en que la Comisión Europea rectifique su hoja de ruta y presente un plan de choque específico para el mercado de fertilizantes que alivie la carga fiscal sobre los productores extremeños.


