VACACIONES EN PAZ
Un verano para recordar: así viven sus primeros días los niños saharauis en Extremadura
Es el caso de Mohamed Fadel Saleh. Tiene diez años y viene del campamento de Esmara para vivir por primera vez la experiencia de la acogida, al igual que su familia
Tras su llegada el viernes a Extremadura, los niños saharauis que participan este verano en el programa de acogida ya empiezan a sentirse como en casa. Un centenar de menores procedentes de los campamentos de refugiados del Sáhara permanecerá aquí hasta el próximo 4 de septiembre, compartiendo el verano con familias extremeñas. Entre ellos se encuentra Mohamed Fadel Saleh, un niño de diez años procedente del campamento de Esmara que vive este año su primera experiencia de acogida. Su adaptación no ha podido ser mejor.
En su nuevo hogar aseguran que la conexión ha sido inmediata. "Parece que estamos en un sueño. El niño parece que lleva toda la vida con nosotros. Es muy amable y muy cariñoso", explica Sheila Moreno, la mamá de acogida, que reconoce además que la llegada de Mohamed ha llenado de alegría la casa. "Ahora tenemos aquí a nuestro niño y nos ha dado la vida". Sheila explica que su hija Naray Casado Moreno, de 18 años, estaba deseando tener un hermano de acogida.
Para Mohamed, estos primeros días están siendo un descubrimiento continuo. Entre sus aficiones ya destacan dos pasiones muy claras: la piscina y el Real Madrid, dos compañeros inseparables de un verano que acaba de comenzar.
Las familias de acogida coinciden en destacar el impacto emocional que supone abrir las puertas de casa a estos menores durante unas semanas. Una experiencia que, aseguran, beneficia a todos. "Creemos que es un bien para nosotros, pero también lo es para él", explican. "Nos cambia la vida de una manera tan bonita y tan tierna", añade Sheila.
Ulises Santos, el padre de acogida, era el más reticente a la acogida por el miedo a la pena por la pérdida cuando se tenga que volver a su país. "Yo no quería porque luego se tiene que ir; yo me lo quedaría conmigo", señala.
Hasta septiembre, Mohamed y el resto de niños saharauis seguirán disfrutando de unas vacaciones marcadas por nuevas experiencias, afecto y la oportunidad de escapar durante unas semanas de las duras condiciones de los campamentos de refugiados.


